lunes, 18 de febrero de 2008

¿Por qué conocerte?



Y si aún en mi despertar,

al levantarme,

no logro conocerte,

por qué mantener clavada

una aguja en mis sueños.

A mi amiga Mar que escribió sin título un sentimiento de su gran corazón

José M. García Velázquez ©2008

martes, 12 de febrero de 2008

Sé de mi tristeza...


Sé muy bien
de la tristeza,
que acompaña
mis días y noches.
Amiga incansable
del infortunio,
que arremete mi vida
contra lodazales.
Es mi alma
la que dando gritos de dolor,
renuncia a vivir
acongojada
y perdida en este valle
de tenebrosas incógnitas,
de desesperanza
y olvido.

José M. García Velázquez © 2008

lunes, 11 de febrero de 2008

¿Quién Soy?



Quien seré que no logro verme al espejo tal como soy.
Un suspiro, un llanto, melancolía, tristeza, quizás alegría...no sé.
Busco afanosamente mi sino, sin encontrar una vereda,
que me guie a algún destino con sentido.
Solo sombras, me acompañan día y noche.
No logro ver mas allá del horizonte,
sentido para mi existir presente.

José M. García Velázquez ©2008

martes, 5 de febrero de 2008

Devuelve


De acuerdo, dijiste que mañana.
No debes llorar, no comparto mis lágrimas.
Cuando despiertes, seguiré aquí,
cuando despiertes lucharás contra tus demonios

Y ahora devuélveme el corazón.
Deja tus fotos en el pavimento,
no quiero tener tus recuerdos

No puedo soportar más, mis ojos solo lloran.
Ahora que solo enfrento la realidad.
Ya no me amas, te desvaneces en mi sollozo.

Un poco más de tiempo era todo lo que necesitábamos.

Un poco más para ver lo que la vida nos ofrecía.

Y ahora devuélveme el corazón,
no me amas y mi llanto aguardando todavía



José M. García Velázquez © 2008

lunes, 4 de febrero de 2008

Maldito Amor...


Fuiste cruel en mi camino,
mil espinas arropadas a mis pasos,
como espuelas clavadas en mi alma,
me llevaste ante el infortunio de la noche,
donde no escapé de tus engaños.
Por ti muere mi alma,
me arrastras a la desdicha,
acariciando lágrimas de angustia,
del amor atado.
Me maltratas, me lastimas,
me embriagaste con tu copa desnuda,
me encerraste en tus labios carcelarios,
me abandonas en la celda olvidada.
Llévame ante el portal de la muerte,
que me espera entusiasmada,
no tengo alternativa que consuela,
de volver a tus entornos,
no puedo vivir muriendo,
no puedo amar renegando.

José M. García Velázquez ©2008

¿A donde iré?



¿A donde iré cuando llegue el crepúsculo?
Nuevamente he perdido el afán de amar.
Rezagado y llevado con el minúsculo
deseo que mi corazón y alma quieren aferrar.


¿A donde iré cuando ya no encuentre alegría?
Cuando no haya lugar para recordar,
Cuando mis gemidos rompan en la agonía,
Y mi cuerpo inerte tenga que abandonar.


¿A donde iré que ya no me encuentras?
Porque el amor que amaba ya no está.
Escondido entre linos y fino madrás
derramadas y sollozadas mis huellas en el sofá.


¿A donde iré ahora en este instante?
No puedes verme como quieres ver.
El peso de tu desliz a mi espíritu es agobiante
¿Que has hecho para que vuelva a enloquecer?


¿A donde iré amor que me consumes?
Ya no deseas mantener la apariencia,
tus quebrantos no quedarán impunes,
soportarás mi invariable ausencia.


¿A donde iré? No se adonde.
Caminaré hasta la eternidad,
enredado bajo los ardientes frondes,
ausente y perdido con mi cruel verdad.


José M. García Velázquez ©2008



viernes, 14 de diciembre de 2007

Inmisericorde


Cuanto dolor tengo en mi alma,
que no puedo con mi amor apasionado,
la mujer que constantemente he amado,
no se inmuta en su aparente calma.

Cuantas lágrimas he derramado,
cada día y cada noche,
oyendo constantemente mis reproches,
de esta pasión y fuego abnegado.

Fue tal vez que te amé demasiado,
y nunca quisiste darte cuenta,
me has hecho sentirme abandonado,
viendo que de mi tu amor se ausenta.

Amada que te amo hasta la locura,
no sigas ahogándome en tristeza,
me persigue la angustia y amargura,
al observar tu olvido y fatal crudeza.

Solo me resta esperar un desenlace evidente,
tu con mi amor has jugado inmisericorde,
arrastrándome al umbral de la muerte,
mi corazón y alma empujados hacia el borde.


José M. García Velázquez © 2007

sábado, 8 de diciembre de 2007

Impresiones


Tus pisadas se encuentran en la húmeda arena de mi vida.
Esperando el momento en que vuelva a tus brazos,
siguiendo a cada momento mi fe cansada y oprimida,
permaneces callado a la sombra de mi alma y eternos fracasos.

Son profundas las huellas que has dejado en tu caminar,
pescador de hombres que llevas en tu espalda la carga de sus pecados.
Tu amor y misericordia me acompañan en el crepuscular,
esperando el pronto encuentro de tus majestuosos pasos.

¡Cuán hermosos son sobre los montes, los pies del que trae nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!

Isaías 52:7


José M. García Velázquez © 2007