domingo 16 de agosto de 2009

Perdida en silencio




No puedo encontrate pues

te has protegido de un silencio enlutado,

desvanecida en tu propia existencia

y aun asi te siento cercana.



No puedo encontrate pues

apegada a gotas de aflicción,

te diluyes cual aroma tentador,

disfrazada y envuelta en velos sombríos


No puedo encontarte

aunque se que estas aislada,

mi juicio adormecido

por tu alma enclaustrada.



Te encontraré en mi nostalgia,

cuando se confiese tu silencio,

cuando cobre aliento tu incienso,

cuando provoques mis sentidos.



domingo 5 de julio de 2009

Disipado en olvido...



Me desvelas por torturarme en la nostalgia,
intrincado y atormentado en la interminable bruma.
No imagino el respiro de esta voluntad adornada de risas
infinitas, sonoras, melodiosas y contagiosas

No abrigo el deseo, la esperada quietud en la fuidez de mi vida,
no resisto el empuje tormentoso de este abatido cuerpo,
que apenas se nutre en este lapso de existencia
y emplazado por el suelo en que reclina.

Me contemplo perdido en la visión espectral de un futuro,
que promete nada, sin esperanza para mi sueño,
de aislarse en esta entidad viciada de pensamientos
sin sentidos, ni conciencia de paz y consuelo.

Me estremezco, reconozco el tiempo consumido,
se agota la vida como la anhelo, no con la agria expectativa de esperar,
recibir nada y en nada acabar mis dias; sin descargar impresiones,
disiparme en olvido, cansado, triste y perturbado.

José M. García Velázquez © 2009

sábado 31 de enero de 2009

No me consigues...




Estoy aquí, aunque no te das cuenta, encadenado


en túneles de existencias interminables.


Sigo aquí y no puedo gritarte aunque quiera,


pues mi voz se oculta tras la amarga espera.


No distingues que soy aquel que nunca dejo de ser.


Soy el mismo que con ternura procuraba besos enardecidos,


el que acariciaba tus sueños opacados,


el que susurraba melodías hermosas,


que resplandecieron tu sendero.


Estoy aquí pero no me encuentras,


algo en ti no lo desea.


Deleitas tu cuerpo ardoroso y sediento


y aun así no me consigues.





José M. García Velázquez © 2009

jueves 1 de enero de 2009

Sobresalto


¿Como fue que tu beso sacudió mi alma dormida?
Fervor que me arrebata y me arrastra en el edén de la pasión.
Nuestros cuerpos entreverados fluyen sábila lasciva,
ardiente sismo que nos traslada al vértice del deseo.
Desistes de todo en la nada y esperas de mí una congoja,
pues he estado ahí, en donde nadie quiere estar.
Esperé, esperaba y no quiero esperar…

José M. García Velázquez © 2009

domingo 28 de diciembre de 2008

Esperar




Desde cuando espero a que el atardecer
cubierto de piras impetuosas,
recoja los mendrugos resultantes
de aquello que terminó en descuido.

Espero en la intimidad de mi silencio
por esta pasión adormecida en el tiempo.
Invoco a que me extiendas a
las entrañas del rencor y soledad.

Desde cuando el letargo acosado
por los espíritus de desdicha,
culmina en deshechos
de alegría e ilusiones difundidas.

Me hace daño el alma, veo desgarrado
mis sentidos ante la realidad cotidiana,
de no descansar, ahogado, silencioso
en tristeza inmortal.

Mi espera es cautiva de mi ser,
en el largo camino del desierto.
Miro hacia el infinito dolor
de conocer que no llegaste a mi.

Olvidaste que esperaba.
Cerca del corazón de nuestras almas,
mis ilusiones sedientas
de entrega, sacrificio y amor aguardan.



José M. García Velázquez ©2008

martes 14 de octubre de 2008

Amor lejano...


Te amo aun cuando no llego a tu encuentro,

escucho tu risa silenciada por la lejanía,
tu aroma ocultado por la indiferencia,
tu cuerpo abrigado por nubes de ilusiones.


Te amo mucho mas de lo que he amado,
no has estado presente en mis penumbras,
te busco en las tinieblas de mi existencia,
para que inspires mi ansias de amor.


Te amo porque siempre te he amado,
no he visto tu contorno trazado en mi camino,
he caminado por senderos equivocados,
mientras esperas reclinada en mis anhelos.



José M. García Velázquez © 2008

sábado 23 de agosto de 2008

Lo que te dí...


Te he dado mi amor,
para que no te sintieses solitaria.


Te he dado mi alma,
para perdurar en tu existencia.


Te he dado mis ojos,
para que no pierdas tu rumbo al caminar.


Te he dado mis labios,
para abrigarte con besos de esperanzas y consuelo.


Te he dado palabras de amor,
para arrullarte en tus ensueños.


Te he dado mis manos,
para enlazar nuestros corazones.

Te he dado mi cuerpo,
para encender la pasión de tus sentimientos dormidos.


Te he dado mi vida,
para que en ella descanses y respires.


Te diera más de lo que nunca he tenido.


Y ahora después de tanto…
¿Que me darías luego de haberlo perdido todo?

José M. García Velázquez © 2008

sábado 26 de julio de 2008

Soy...


Soy como gotas de lluvia,
vertidas por el tiempo y anidadas,
entre retazos de delirios perdidos.

Soy aquel y no el que era antes.

Soy despojo de una vida abrumada,
por una ilusión sellada por el desengaño,
que no pudo retozar al juego del engaño,
y obligarse entre mentiras ilusorias.

Soy presa del infortunio que
reprimió al amor verdadero,
y quebrantó cada vestigio de este cielo,
que cubrió de añil mi corazón lastimado.

Soy el ayer de una pasión desenfrenada,
que enmudeció cada latido por ella.

Soy llanto de una pena enclaustrada
en fibras de escarchado desconsuelo.

Soy dolor apilado por heridas
causadas por mi desvelo,
de noches iluminadas de penumbras.

Soy el eco silencioso
del lamento desolado por su ausencia

Soy sangre que emerge sin cesar
sofocando la vida hasta el fin.

Soy la melodía más triste escuchada,
de cánticos enmudecidos por la tortura,
de ser callado por su infinito encono.

José M. García Velázquez © 2008

jueves 10 de julio de 2008

Quien puede...

¿Quien puede aliviar este corazón maltrecho,
sangrando caudales de tristeza
enajenado por suspiros de amores,
ahogado en arroyos de melancolía?

¿Quien puede con el peso de esta pena,
que retoza diabólicamente en las entrañas,
entonando coplas quejumbrosas,
adosando este ser que no respira?

¿Quien disfruta viendo como lejana,
el alma se extingue evaporada,
lejos de su amada travesía,
y cimientes quebrantados por el tiempo?

¿Quien es culpable de esta suerte,
que ha sabido destrozar con propósito,
la pasión profesada vívamente,
disipada eternamente por ausencia de amor?

José M. García Velázquez © 2008

domingo 2 de marzo de 2008

Hedor a odio y tristeza



Son sábanas marchitadas

por tu ausencia,

abandonadas y

desgarradas en la alcoba.

No te importó la quimera,

el deseo de piel fogosa,

de contactos dementes,

en la expectativa de cobijarte

el cuerpo de inmortales deseos.

Se dispersan mis lamentos de besos

con la ambición de cubrirte

y alojarme en cada fibra de tu realidad.

Hoy solo quedan marchitas

las sábanas con hedor

de sudor a odio y tristeza.


José M. García Velázquez ©2008