
¿Por qué he de esperar en ti
palabras de promesas eternas?
Solo escucho un silencio
de murmullos que aturde mi alma.
¿Por qué he de esperar en ti
dulces miradas de entrega?
Solo veo en tus ojos
un lejano amanecer oscuro.
¿Por qué he de esperar en ti
una oportunidad mutua?
Solo encuentro clausura
a las puertas de tu corazón.
¿Por qué he de esperar en ti
lo que no has podido brindarte?
La ofrenda de ese amor
que ante todo era inmortal.
Seguir esperando. ¿Por qué?
Por palabras ofrendadas de rechazo,
por miradas devueltas,
por una encrucijada impertinente,
por ese amor perecedero.
¿Por qué esperar?
Solo recibí abandono.
José M. García Velázquez ©2008